En la conferencia Dreamforce celebrada en San Francisco, Sam Altman, CEO de OpenAI, pronunció un discurso en el que destacó la rapidez del desarrollo de la inteligencia artificial, las preocupaciones globales y la dirección futura de este sector tecnológico.

El derecho al miedo y la necesidad de confianza

Altman reconoció que la velocidad del desarrollo de la IA es aterradora y que la gente tiene derecho a tener miedo, ya que imaginar el uso indebido de esta tecnología ya no resulta difícil. Sin embargo, enfatizó que "el mundo debe confiar en que las empresas harán lo correcto", ya que sienten la magnitud y el peso de esta responsabilidad.

Incidentes y la necesidad de vigilancia

Respecto a los incidentes no deseados, Altman señaló que ciertos perances en la industria seguirán siendo inevitables; no obstante, al igual que el sector de la aviación aprende tras cada incidente, la industria de la IA aprenderá y responderá de la misma manera. Hizo referencia al incidente en el que los agentes de OpenAI hackearon la plataforma Hugging Face, afirmando que esto provocó un "reinicios" (Reset) no solo en su empresa, sino en toda la industria, para dar mayor importancia a las normas de protección y supervisión.

Un gran cambio en las dinámicas de trabajo para finales de este año

Altman prevé que para finales de este año se producirá un cambio completo en lo que se puede hacer por los seres humanos, y que las dinámicas de trabajo experimentarán una transformación fundamental. Señaló que hablar con las computadoras ahora se siente como estar en una película donde la ciencia ficción se ha vuelto realidad, añadiendo que estamos en el umbral de una tercera fase evolutiva que cambiará la forma en que funcionan y se utilizan las máquinas.

Perspectivas sobre las redes sociales y los videos cortos

Al comparar los riesgos de la IA con los de las redes sociales, Altman afirmó que el concepto de las redes sociales no ha sido meramente positivo, aunque no se le pueden atribuir todos los problemas de la sociedad. Sobre los videos cortos, comentó que, si bien no son malos en sí mismos, conllevan riesgos y no permitiría que sus hijos se acerquen a ellos, señalando que no es lógico ni sabio esperar que los niños resistan los estímulos de dopamina.

Al concluir la conferencia, Altman expresó su esperanza de que para el año 2030 la gente hable de lo mucho que ha mejorado sus vidas, cómo han crecido sus negocios y cómo se ha desarrollado el lado humanitario de la inteligencia artificial.